- "Tome asiento... digame, qué le anda pasando.. qué ha sucedido en la semana, a ver?"
- "Me siento a la orilla del reproche.. desde ahí no puedo verlo.
Y como no puede verme tampoco, diría entonces que me ESCONDO a la orilla del reproche.
Porque estamos en la edad en la que los nenes ya no pueden jugar con las nenas. Y ya él es más bruto que yo. Y no digo que me haga daño a propósito, o sí, eso no lo puedo saber. Pero me daña. Y yo, no he aprendido todavía a perdonar.
Ya evalué dejarle los soldaditos de mi hermano, y una pistola que tiene una punta roja, que cada vez que la apretas prende luces y hace "raca ca ca caaa".
Yo me quedé con un anillo que es una rosa. Una rosa con piedritas rojas, que me recuerda a él.
No le parece extraño que me lleve algo que me recuerde a él?.
Yo creo que después de todo me sirve, montarme en el corcel de sus errores, y dejarlo que me lleve lejos, lejos, lejos, tan lejos... que me deje en tierras totalmente desconocidas.
A veces quiero frenarlo, y decirle que me lleve de nuevo a su morada... pero cuando golpeo su puerta, si bien está, grita que me vaya.
Así que he decidido con carácter IRREVOCABLE pedirle a mi mamá que me transfiera a otro Jardín.
Y empezar a cambiarme los pañales yo sola."
1 la mueven mejor que yo:
Yo creo que estuve por dar un paso así hace un par de meses, y recién ahora voy queriendo despegar.
Me dejo la bolsa y la caminata como kung fu, perdiéndome detrás de una imaginaria loma camino al jardín.
Vos llorabas cuando me iba, me acuerdo. Llorabas.
Y reías cuando volvía.
Menos mal que nunca me voy a ir de tu lado.
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